BACTERIAS

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Avianvet - Herminio Conca Boluda6 Noviembre, 20154 comentarios

“PUNTO NEGRO” O BLACK SPOT

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El “punto negro” o “BLACK SPOT” es un signo clínico que se manifiesta en pichones recién nacidos o de pocos días de edad, siendo muy habitual encontrarlo en aves paseriformes criadas en cautividad tales como canarios, jilgueros o verderones. Ocasionalmente se ven algunos casos en pequeñas psitácidas, tipo agapornis y periquitos.

El “punto negro” se manifiesta como una pequeña mancha negra en el abdomen de los pichones afectados. Puede aparecer un pequeño punto negro en el lado derecho del abdomen, que se corresponde con el hígado y la vesícula biliar inflamados y congestionados o, también, en el lado izquierdo del abdomen, correspondiéndose con el bazo dañado.

Generalmente, la aparición del punto negro se da de forma congénita al nacer (nacen con el punto negro) afectándose, principalmente, el hígado y vesícula biliar que aparecen inflamados y necróticos.

Muchas veces la aparición del “punto negro” se da tras varios días de la eclosión del huevo, afectando al hígado y vesícula biliar (lado derecho del abdomen) o al bazo (lado izquierdo del abdomen) en otras ocasiones. Pueden aparecer puntos negros en ambos lados del abdomen a la vez. La aparición del “punto negro” tras varios días desde su nacimiento se debe a una respuesta inmunitaria poco activa de los pichones que los hace propensos a contagios prematuros, principalmente con procesos infecciosos producidos por bacterias.

Si quieres acabar de leer el artículo completo; te invito a ver la entrada en el siguiente enlace:

http://www.aviantecnic.es/blog/18_punto-negro-o-black-spot.html

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Avianvet - Herminio Conca Boluda21 Agosto, 20154 comentarios

LESIONES EN PIEL Y PLUMAS

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La finalización de la cría se une a la estación más calurosa del año y un inicio de la muda produciendo un debilitamiento del sistema inmunitario de los pájaros de nuestros aviarios. Además, generalmente con los pichones jóvenes hay una superpoblación del aviario, que se acompaña de una falta de higiene generalizada. Por todo lo anterior, es habitual al final de la temporada de cría y durante la muda encontrarse con ejemplares adultos y jóvenes que presentan calvas y zonas sin pluma, siendo las más afectadas las hembras reproductoras que han llevado el mayor peso de la cría.

En éste artículo, se describen diferentes enfermedades que producen lesiones en la piel y plumaje de los pájaros, con el fin de dar luz a un problema demasiado habitual en los aviarios deportivos. 

MICOSIS CUTÁNEAS

Malasezzia pachydermatis , entre otras, son levaduras patógenas oportunistas de la piel. Se clasifican dentro del grupo de las micosis cutáneas, conocidas como tiñas o dermatofitos, afectando al epitelio y produciendo pérdida de plumas. Las tiñas son una enfermedad muy habitual en los aviarios de jilgueros y verderones al inicio de la muda y durante el desarrollo de la misma por el debilitamiento del sistema inmune. Aparecen habitualmente en canarios y goulds adultos al finalizar la temporada de cría.

 

ACAROS DESPLUMANTES

Entre los ácaros de la pluma encontramos los desplumantes (Epidermopetes spp. y Backericheyla spp.) y los comedores de plumas (Dermoglyphus spp.).

Dependiendo del tipo de ácaro encontramos síntomas diversos: pájaros que se rascan continuamente, pérdida de plumas en zonas más o menos extensas del cuerpo y plumas a las que les faltan trozos de barbas y bárbulas.

 

SARNA KNEMIDOCÓPTICA

Los ácaros del Género Knemidocoptes; knemidocoptes mutans y knemidocoptes lavéis ejercen una acción patógena lenta, produciendo descamaciones alrededor del pico y las patas de las aves, conocida como sarna. Ocasionalmente las lesiones pueden llegar a la cabeza y el cuello de los ejemplares dando lugar a la pérdida de plumas y la aparición de zonas costrosas. Los ambientes sucios, el estrés y deficiencias en vitamina A empeoran el proceso.

 

MICOBACTERIOSIS

La micobacteriosis llamada también tuberculosis aviar está causada por Mycobacterium avium. Mycobacterium produce síndromes de mal absorción de alimentos con pérdida de peso. En ocasiones aparecen diarreas y se caracteriza por la baja productividad de los ejemplares afectados. En aves paseriformes, como los canarios, suelen aparecer zonas con pérdida de plumas y engrosamientos de la piel, sobre todo alrededor del cuello.

 

ESTAFILOCOCOSIS

En paseriformes pueden asociarse los estafilococos a lesiones que cursan con pérdida de plumas en la nuca y espalda de algunos ejemplares, dándose generalmente el caso en ejemplares de la misma nidada o de la misma pareja.

El contagio se produce por contacto directo con la bacteria. Utensilios tales como perchas y posaderos sucios y en mal estado son fuentes de proliferación de dicha bacteria.

 

¿Qué debemos hacer en casos puntuales?

Lo primero que debe hacer el criador  es asegurarse que las lesiones no están producidas por ácaros. Se  deberá aplicar una gota en la yugular de cada pájaro de ivermectina diluida con propilenglicol y pulverizar con sprays a base de fipronilo cada 15 días evitando así la presencia de ácaros de la pluma y ácaros productores de sarna. Una vez descartados los ácaros se debe proceder a suplementar la alimentación con aminoácidos esenciales tales como la lisina ,metionina y cisteína durante toda la muda y administrar un complejo vitamínico cada 5-6 días. Además puede aplicarse al agua de bañera algún desinfectante que ayude a controlar posibles infecciones de la piel.

Si tras pasados 15-21 días no hay una leve mejoría en la piel y plumas lesionadas, cabe pensar en un problema infecciosos bacteriano y/o fúngico. En estos casos lo aconsejable es consultar con algún veterinario especialista en aves, especialmente si hay varios ejemplares afectados.

 

¿Has tenido casos de problemas en la piel y plumas de tus aves?

 

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Avianvet - Herminio Conca Boluda5 Junio, 201511 comentarios

ORINA Y HECES DE PÁJAROS

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A diario recibo varios emails o mensajes vía whatsapp con fotos de heces de pájaros enfermos. Algunos criadores deben pensar que los veterinarios somos seres “sobrenaturales” con un microscopio incorporado en nuestros ojos que con sólo ver una deyección de un pájaro podemos saber la enfermedad que está sufriendo su pájaro. Imaginaros por un momento ir a vuestro médico de cabecera con un frasco de vuestras heces y preguntarle: “Doctor que me está ocurriendo?”.

Fuera de chistes, en ésta entrada os muestro algunas cosas que podemos observar en la orina y las heces de nuestros pájaros a simple vista y/o con la ayuda de un simple microscopio óptico.

LA ORINA EN LAS AVES

La orina de las aves tiene un color blanquecino debida a los cristales de uratos derivados de su metabolismo proteico. Generalmente los uratos acompañan a las heces al mezclarse en la cloaca, siendo difícil su separación.

El color de la orina de las aves puede tener a veces coloraciones amarillas, verdosas o grisáceas, dependiendo de la dieta y el momento del día. Además, nos pueden indicar algunas patologías.

Cuando se desencadenan situaciones de estrés, la orina es más fluida y menos rica en uratos tomando colores blanquecinos transparentes.

Las coloraciones amarillas de la orina de las aves nos indican posibles daños hepáticos por la presencia de biliverdina o abusos en el uso de complejos vitamínicos. Ocasionalmente, pueden aparecer amarillentas por excesos de luteína en la dieta. El color amarillo verdoso puede sugerir también una enfermedad hepática.

Un color rojo-marrón indica la posible presencia de sangre en orina y, puntualmente, puede darse por intoxicación con metales pesados como el plomo o productos plaguicidas. Coloraciones de éste tipo nunca son normales siendo motivo de urgencia. Del mismo modo, la hematuria (presencia de sangre en orina), suele detectarse fácilmente por el propietario, indicando daños digestivos o renales.

La poliuria (exceso de orina), está relacionada con el estrés, diabetes, intoxicaciones y envenenamientos, consumo de sal, desequilibrios electrolíticos, dietas ricas en frutas y verduras o la toma de agua en exceso.

 

LAS HECES EN LAS AVES

Las heces de las aves deben analizarse de varias formas:

1.- ASPECTO MACROSCÓPICO: Se aprecia el volumen, la textura ,el tamaño y el olor de las mismas.

Las heces normales son inoloras. Generalmente se componen de heces verdes o marrones con forma de serpentina y los uratos de color blanquecino.

1.1- Coloraciones: Las heces de color verdoso brillante, con uratos amarillos, verdes o marrones indican procesos tales como hemólisis, posibles hepatitis, desnutrición, intoxicaciones o procesos infecciosos de etiología bacteriana. Heces de color amarillento pueden indicar hepatitis y lipidosis hepáticas. Heces de color negro pueden indicar la presencia de sangre digerida o el abuso de carbón activo. Las heces rojizas pueden darse por el abuso de colorantes tales como el carofil (cantaxantina 10%), la cantaxantina sola o el betacaroteno. La presencia de sangre fresca en heces indica posibles enfermedades de coagulación (generalmente por abuso de sulfamidas), daños hepáticos, papilomas o roturas oviductales.

1.2.- Tamaño/volumen: Volúmenes muy grandes de heces son propios de hembras que están en puesta y pasan largos periodos de tiempo en el nido. En algunos casos heces muy voluminosas indican un síndrome del mala absorción digestiva. Dietas muy ricas en fibra pueden dar lugar también a heces de mayor volumen.

Por otro lado, un volumen pequeño de las heces generalmente índica deshidratación sobre todo si las heces tienen un color verde oscuro.

1.3.- Consistencia: La presencia de semillas sin digerir en las heces indican una mala digestión de los alimentos, pancreatitis, enterítis o una proventriculitis generalmente por megabacterias (Macrorhabdus ornitogaster).

1.4.- Olor: Como hemos comentado éstas deben ser inoloras. El olor a “gallinero” puede indicar la presencia de bacterias del tipo Salmonella spp. El olor a hierro la presencia de sangre o fuertes anemias. El olor a “rancio” puede indicar una importante lipidosis hepática.

 

2.- ASPECTO MICROSCÓPICO

En el estudio en fresco de las heces al microscopio óptico se pueden observar restos de alimentos, uratos, pigmentos, bacterias, hongos y parásitos principalmente digestivos. La presencia de determinados tipo de bacterias en heces es normal por la propia flora digestiva del pájaro, considerándose patológica la presencia masiva de levaduras, células sanguíneas, células inflamatorias, parásitos y algunas bacterias.

Así pues, la flora digestiva normal de un pájaro suele componerse de un 60-70% de bacilos gram positivos y un 20-30% de cocos gram positivos, algunos bacilos gram positivos y alguna levadura. La presencia de cocobacilos gram negativos siempre es patológica en pájaros de jaula excepto en algunas pequeñas psitácidas y pájaros insectívoros.

Los análisis microscópicos se realizan a partir de hisopos cloacales o de heces frescas disueltas en solución salina fisiológica. Esta analítica de heces se conoce como coprologías y son pruebas diagnósticas que dan una pequeña información de las patologías que puede estar sufriendo nuestro canario, jilguero o aviario en general.

Las coprologías sirven  para detectar algunos parásitos digestivos, algunos tipos de bacterias y algunas levaduras pero jamás son las pruebas que nos darán un diagnóstico definitivo del problema que sufre un ave.

Una coprología completa debe incluir un examen en fresco de las heces, una flotación en sulfato de zinc y un recuento en cámara Mc Master para valorar el grado de parasitación del ave. Además, debe hacerse un frotis y tinción de la muestra en busca de distintas poblaciones bacterianas y levaduras. Habitualmente se realizan cultivos microbiológicos y test de detección rápida de patógenos como los empleados para giardias o salmonelas.

 

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¿ Interpretas de alguna forma las heces de tus pájaros?

 

 

 

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Avianvet - Herminio Conca Boluda31 Mayo, 20132 comentarios

CAMPILOBACTER

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Campylobacter spp. afecta especialmente a  paseriformes como los canarios, verdecillos y jilgueros. Las isabelitas del Japón son resistentes transmitiendo la enfermedad a los diamantes de gould cuando son utilizadas de nodriza.

El contagio se produce principalmente en voladeras o jaulas de cría donde hay ejemplares portadores de la bacteria.

La ingestión de heces y la presencia de secreciones de ejemplares afectados en bebederos y comederos son claves para diseminar el agente. Las madres suelen contagiar a los pichones con el embuche.

Los principales problemas aparecen en pichones de varios días de vida en los que hay una elevada mortalidad. Aparecen diarreas amarillentas, voluminosas y malolientes. Los nidos están sucios y las hembras no eliminan las deyecciones de los pichones durante los primeros días de vida. Pueden aparecer semillas sin digerir en las heces.

El diagnóstico puede hacerse mediante la tinción gram de las heces, observándose las bacterias en forma de coma o tilde. Suelen formarse parejas que dan aspecto de “s”.

En el estudio histopatológico suelen aparecer infiltrados linfocitarios en el aparato digestivo y abundantes zonas de necrosis a nivel hepático.

Para prevenir la aparición de la enfermedad hay que evitar la convivencia de especies no afines dentro de aviario y evitar el uso de Isabelitas del Japón como nodriza. El control de las parejas reproductoras antes de la cría mediante estudios de heces.